El azúcar no era conocida en la antigüedad. Ninguno de los libros antiguos la menciona.
Los profetas sólo consignan unas cuantas cosas sobre la caña de azúcar, un raro y caro lujo importado de tierras lejanas. Se atribuye al imperio persa la investigación y el desarrollo del proceso que solidificó y refinó el jugo de la caña, conservándolo sin fermentación para posibilitar su transporte y comercio. Esto ocurrió poco después del año 600 de nuestra era y comenzó a usarse como medicina. En esa época, un trocito de azúcar era considerado como una rara y preciada droga.
La llamaban sal India o miel sin abejas y se importaban pequeñas cantidades a un gran costo. Heródoto la conocía como miel manufacturada y Plinio como miel de caña.
viernes, 22 de mayo de 2009
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